La banca española va a llegar exhausta al final de 2011. Ha logrado capear la crisis mejor que los colegas de su entorno, pero sus perspectivas de futuro no son nada halagüeñas, fundamentalmente para la banca mediana y las cajas de ahorros.

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Los grandes bancos (Santander y BBVA) se han apoyado en su diversificación geográfica para paliar la caída de actividad española, como muestra el mejor comportamiento de su margen de intereses en el primer semestre (ver gráfico). Sin embargo, las entidades que tienen como único cliente a España (el resto del sector) rezan porque se produzca una mejoría en los datos macroeconómicos que hoy apenas se vislumbran.
El escenario es el siguiente: bajos tipos de interés que han reducido los márgenes de negocio, poco volumen de actividad, política de comisiones cero y caída abrupta del negocio inmobiliario, otrora gran dorado para el sector. El quid de la cuestión sobre el modelo de negocio de la banca ha pasado a la eficiencia (costes sobre ingresos), ahora que la época de los grandes volúmenes se ha marchado.
Estrategia
“La estrategia del sector de cara al futuro es el problema”, señala Javier Muñoz Neira, socio responsable del área financiera de KPMG, quien asegura que mientras que la economía no alcance un nivel de actividad aceptable, debe haber un período de transición en el negocio. En su opinión, este cambio pasa por la apertura a nuevos productos y procesos. Esto quiere decir la especialización en segmentos de mercado de mayor valor añadido como la banca privada o la gestión de activos. La internacionalización a otros países no es, de momento, una alternativa: “hay pocas entidades con capacidad de salir fuera”, subraya. Entre este reducido grupo esta Sabadell con la compra de Mellon United Bank en Florida.
Sabadell ha sido también el más activo a la hora de buscar ganar cuota de mercado mediante crecimiento inorgánico en España con la absorción de Banco Guipuzcoano. Popular ha preferido sellar una alianza con el francés Crédit Mutuel, con quien creará una nueva entidad para aprovechar las oportunidades que le ofrezcan la reestructuración de las cajas. Pastor ha mostrado su interés de mantenerse independiente. Las joyas de la corona son los bancos pequeños.
Banco Gallego (del que tiene casi un 50% Caixanova) y Etcheverría ( en el que Caixa Galicia ostenta un 44,73%) han mantenido el tipo en la crisis y son del interés de algunas entidades para aumentar la cuota de mercado. Las cajas gallegas podrían poner en valor ambas entidades para financiar su fusión, según señalan fuentes del mercado, aunque esta posibilidad no figure en el planteamiento inicial de la nueva gran caja gallega.
Otros observadores de mercado hacen más hincapié en la gestión de los costes para ganar eficiencia. “Las integraciones que se están llevando a cabo buscan generar más rentabilidad aprovechando el tamaño, teniendo en cuenta que el negocio no va a crecer al ritmo anterior a la crisis”, apunta Paula Papp, analista de AFI. En su análisis de coyuntura observan que la morosidad sólo cambiará su tendencia al alza transcurrido 2011, mucha precaución en la banca a la hora de otorgar créditos y un cierre de año con unos beneficios del sector por debajo de los registrados en 2009.
Las cajas deben digerir su reordenación
Los dos grandes bancos españoles ya tienen sus deberes hechos en España. Son los bancos medianos y las cajas las que aún tienen margen para seguir mejorando su eficiencia. El proceso de reordenación de las segundas ya ha acabado formalmente, con el objetivo de prepararlas para el futuro escenario. No obstante, su digestión sobre el terreno aún no se ha producido y los expertos calculan que este proceso va a tardar más de un año.
“Uno de los grandes cambios que se están produciendo en España es la adopción de las cajas del modelo de los bancos, para que puedan afrontar los nuevos retos regulatorios”, apunta Jesús Mardomingo, socio del área bancaria de Cuatrecasas. Él pone también el acento en la avalancha normativa que se le avecina a la banca, que va a crear unas nuevas reglas del juego combinadas con un nuevo modelo de supervisión