La banca necesita el mismo dinero que el Gobierno va a Ajustar en su presupuesto...mas de 40.000 millones...casi na.
El plan del Gobierno para sanear los balances de la banca, adelantado ayer por El Confidencial,
se queda corto en sus exigencias según la opinión generalizada entre
los analistas. Un saneamiento completo en línea con lo que pide hoy el
mercado provocaría un déficit de capital (una vez consumidas las provisiones y los beneficios) de 42.000 millones, el grueso del cual corresponde a las cajas de ahorros.
Deutsche Bank pone cifras a estas exigencias del mercado. En un informe publicado ayer, el analista Carlos Berastain estima que es necesario alcanzar una cobertura del 60% de todos los activos problemáticos,
no sólo los adjudicados; es decir, también habría que provisionar los
créditos morosos y los subestándar (aunque aún no están en mora, es casi
seguro que lo estén en el futuro). Pero además, considera que los
bancos van a aflorar un 25% más de estos activos tóxicos en los próximos
trimestres debido a la contracción económica derivada de las "severas
medidas de austeridad".
En ese caso, el sector en su conjunto se
'comería' todas las provisiones ya dotadas y los beneficios del
ejercicio, y tendría unas necesidades adicionales de capital de 42.000
millones. Esta cifra no es comparable con los 50.000 millones anunciados
por el ministro de Economía, Luis de Guindos, que son la necesidad total de provisiones que estima su departamento. A su juicio, esta cifra se puede cubrir con los beneficios de las entidades
de varios ejercicios, aunque otras estimaciones apuntan a que no serán
suficientes y quedará un déficit de unos 20.000 millones.
Los
42.000 millones estimados por Deutsche no se concentran en los bancos
puramente domésticos cotizados, donde el déficit de capital sería de
sólo 7.000 millones, sino en los dos grandes y, sobre todo, en las cajas
de ahorros. De ahí que "consideramos inevitable una segunda oleada de consolidación combinada con un apoyo de capital público". Como también informó ayer este diario, el Ejecutivo pretende utilizar el fondo de rescate europeo (EFSF) para este fin.
En
este sentido, Funcas publicó ayer un estudio que coincide en esta
necesidad de sanear completamente los balances y acometer otra oleada de
fusiones para aflorar reservas, si bien considera que éstas son insuficientes para hacer frente a todos los saneamientos pendientes.
Asimismo, considera imprescindible reducir aún más el número de
oficinas y las plantillas, aumentar la transparencia informativa y que
el Gobierno detalle cuanto antes su hoja de ruta y las vías para
financiar el saneamiento.
El plan no convence
El citado plan -que todavía se está diseñando- consiste en dar un hachazo al valor en libros de los inmuebles
que tienen las entidades en balance, entre el 30% y el 50% para las
promociones construidas, y entre el 80% y el 100% para el suelo. A esta
reducción de valor se aplicarán las provisiones ya constituidas por cada
banco o caja, y habrá que dotar lo que falte para llegar a estos
niveles. Para ello, el Ejecutivo concederá un plazo de dos años, hasta
diciembre de 2013.
Esta medida no termina de convencer a los
inversores internacionales. Aunque la consideran un gran avance para
resolver el problema, la percepción generalizada es que se queda corta en sus exigencias
de provisiones y que concede un plazo demasiado largo para dotar las
provisiones si pretende el objetivo de recuperar la confianza de los
mercados.
"Es un avance muy importante pero sigue sin resolver del todo el problema. Y lo que el mercado quiere es una solución definitiva
porque está harto de parches y de medidas insuficientes. Cualquier cosa
que no sea eso no va a servir para recuperar la confianza", señala un
gestor de fondos especializado en el sector financiero.
Un plazo demasiado largo para provisionar
El Deutsche Bank también critica el prolongado plazo de dos años
-que la entidad estima que puede prolongarse a tres- concedido para
dotar estas provisiones: "Un plazo un poco excesivo, en nuestra opinión,
para obrar el milagro de restablecer la confianza".
Otros
expertos, en cambio, son menos duros: "Los mercados siempre quieren una
solución radical e inmediata, pero estas soluciones casi nunca son
factibles. Es lógico que estén hartos de España por el retraso que lleva
respecto al resto del mundo, pero si el Gobierno es inflexible en su
aplicación, este plan debe ser suficiente para solucionar de una vez el problema", según un gestor de una firma internacional.