Depués de todo, Mario Draghi le está dando a la máquina de
imprimir billetes, pese a los postulados alemanes en contra de inyectar
dinero en el mercado. El pasado 8 de diciembre, el presidente de BCE cerró la puerta a compras de más deuda pública, pero abrió una vía alternativa para llenar de liquidez el sistema.
Hoy se ha comprobado el resultado de la primera subasta a tres años realizada por el BCE: más de 500 entidades de la zona euro han pedido 490.000 millones,
cuando el consenso de economistas recopilado por Bloomberg esperaba
unos 300.000 millones. Y todavía queda otra en el calendario, prevista
para el próximo 29 de febrero.
Teóricamente, una de las misiones de esta avalancha de dinero es conseguir que vuelva a fluir el crédito a la economía real.
Pero los expertos consideran que el dinero que efectivamente llegará a
familias y empresas será mínimo. Entonces, ¿qué van a hacer las
entidades con esa avalancha de dinero al 1%?
Lo lógico es que dediquen la mayor parte a cubrir de los vencimientos de los próximos años y a hacer carry trade con deuda pública, lo que permitirá mejorar las cuentas de resultados, según los expertos consultados. Y, de paso, los bancos han colocado activos ilíquidos,
gracias a que Draghi ha permitido por primera vez utilizar colaterales
(las garantías que hay que dejar en el BCE a cambio del dinero) de menor
calidad.
A continuación, se exponen tres claves de la avalancha de dinero que
han conseguido los bancos europeos a un tipo de interés impensable para
un particular.
1 Comprar deuda pública
Es una versión actualizada del carry trade que se realizaba
invirtiendo en activos europeos y estadounidenses utilizando yenes,
financiándose a un tipo de interés por los suelos.
Ahora, ya no es necesario cambiar de moneda. La fórmula es mucho más
fácil: los bancos destinan dinero del BCE al 1% se destina a comprar
deuda pública periférica, que paga mucho más. El bono español a 10 años,
por ejemplo, el 5%. Los cuatro puntos porcentuales de diferencia son beneficios que van directos a la cuenta de resultados.
Desde el departamento de estrategia de Ahorro Corporación, sentencian que bancos podrán utilizar el dinero "para la compra de bonos del Estado y aprovechar así el carry trade".
Como efecto colateral, estas compras ayudarán a rebajar el coste de
financiación de los países, especialmente aquéllos con más problemas en
los últimos tiempos, como España e Italia.
2 Despejar vencimientos
El mercado mayorista de financiación permanece cerrado para la
banca española. Pese a la mejora de la prima de riesgo, las últimas
colocaciones importantes de deuda entre inversores institucionales por
parte de entidades nacionales datan de finales de mayo. BBVA fue capaz de salir al mercado el 28 de octubre pero solo logró vender 750 millones de euros.
La poderosa red comercial de las entidades les permite colocar
depósitos, pagarés y otros activos de deuda pública entre pequeños
inversores, lo que es un alivio para la financiación de los bancos. Pero
el dinero del BCE es muy bienvenido: "No nos íbamos a quedar cortos en las peticiones,
dado que el mercado interbancario lleva sin funcionar con normalidad
desde hace años", explican desde el departamento de tesorería de una
entidad española.
"Lo cierto es que esta subasta mejora el aspecto de los balances,
puesto que las inyecciones de liquidez semanales y a tres meses ya
permitían refinanciar los vencimientos pendientes. Pero un aumento del
plazo es crucial para dar tranquilidad", señala otro directivo bancario.
Santander, BBVA, Caixabank, Popular, Banesto, Sabadell, Bankinter y
BFA-Bankia afrontan el próximo año vencimientos por unos 85.000 millones
de euros.
Los expertos consideran que las entidades, al tener cubiertos sus
vencimientos, echarán el freno en la guerra del pasivo, lo que
contribuirá a impulsar el margen de intereses.
3 Dar salida a activos ilíquidos
El BCE ha ampliado el abanico de colaterales que acepta para prestar
liquidez. Ha admitido bonos de titulización con una nota de A (hasta ahora los aceptaba, pero tenían que tener triple A) y también créditos hipotecarios y a pequeñas y medianas empresas, siempre que hayan recibido el visto bueno del banco central correspondiente (por ejemplo, el Banco de España). Así, activos en balance hasta ahora ilíquidos se pueden canjear por dinero fresco a un tipo de interés mínimo.
Hasta ahora, los activos estrella para acudir a las subastas del banco central eran las cédulas hipotecarias y la deuda pública.
La posibilidad de llevar al BCE otros activos beneficia además a las
pequeñas y medianas entidades, que no suelen tener en balance activos
como cédulas hipotecarias -al menos, no en la gran cantidad con la que
cuentan los grandes bancos- y que precisamente son las entidades de
tamaño mediano las que aportan más crédito a la economía real.