“Se vende”. Este es el cartel que cuelga ahora de
Banco Santander. Como si de un casi insonoro eco se tratara, lejos
quedan ya las palabras de Emilio Botín anunciando compras aquí y allá
cuando los comienzos de la crisis iban dejando las primeras víctimas del
sector, y a buen precio. Santander supo sacar buena tajada entonces, y
sobre todo, mucho pecho frente al resto de entidades que no veían otra
salida que deshacerse de sus activos.
Pero por aquel entonces, en el
tablero financiero faltaba un jugador clave. La deuda pública fue la
encargada de mover ficha y poner en jaque a todo el sistema. Y es que
hasta ahora, aún no se había puesto en entredicho el futuro de Europa,
ni la deuda de los Estados miembros amenazaba con tanto ímpetu la
supervivencia de la eurozona, incluso del propio euro. Está claro que el
entonces dista mucho del ahora. Y a día de hoy, la banca tiene que
jugar sus cartas en el futuro del viejo continente, pues como aseguraba
Tomas Berggren, estratega de Saxo Bank, en su artículo El papel de la
banca en el futuro de Europa ¿a qué se enfrenta Santander?: "los que más
arriesguen decidirán el futuro de la región".
Pero por ahora las reglas han cambiado. Europa no se
fía, ni de públicos ni privados por grande y fuerte que uno parezca ser.
Y más cuando los números rojos de unos y otros se entrelazan y anudan.
Así que para evitar que tal nudo se “enquiste”: los grandes bancos de la
UE deberán tener una ratio mínimo del 9% de capital principal
(coreTier1) para junio de 2012, según la Autoridad Bancaria Europea
(EBA). Lo que en castellano significa que, en el caso de Banco
Santander, tendrá que encontrar 15.302 millones de euros, según anunció
el organismo europeo.
¿Cumplirá Santander con tales necesidades de capital?
Para muchos la pregunta sobra. Desde la entidad cántabra aseguran que
no sólo se cumplirá con la EBA, sino que alcanzarán una ratio de
coreTier1 del 10%, sin la necesidad de recurrir a ayudas públicas, ni
ampliar capital o reducir el dividendo. Aunque esto último, muchos no lo
tienen tan claro.
¿Qué queda entonces? Mayormente, vender activos. El
cartel de “se vende” se ha podido ver ya en algunos de sus negocios en
América Latina. “La venta de Banco Santander Colombia le aporta 900
millones de euros, a lo que tenemos que añadir el 7,8% del traspaso de
su filial chilena, sin olvidar Brasil –del que podría deshacerse del
3%-, todo ello destinado a sanear su balance, lo que permitirá al grupo
cumplir con las exigencias pactadas sin ayuda pública y sin necesidad de
ampliación de capital”, explica Graciela Vázquez Álvarez, analista de
Oreyitrade. Unas desinversiones –continúa Vázquez- “que no afectarán a
la diversificación internacional, lo que está permitiendo al grupo
mantener su rating de deuda que, pese a haber recibido una rebaja en su
nota crediticia hasta AA-, con perspectiva negativa por su vínculo a
España, todavía se mantiene por encima del rating mínimo para los
principales bancos españoles”. Fuente: Banco Santander
Desinversiones sí, pero sin renunciar a la diversificación
"No consideramos que el hecho de que Santander se
haya deshecho de parte de su negocio implique que haya renunciado a su
estrategia de diversificación”. Así de contundente se muestra Mariña
Malvar, Client Trading Services de Saxo Bank, quien recuerda que “la
compañía ha obtenido el 46,8% de sus ingresos de Latinoamérica y
continúa concibiendo este negocio como un referente primordial de su
estrategia dado que la situación en Europa sigue siendo muy grave con un
mercado de crédito excesivamente dañado”.
Aunque la evolución de Santander dependerá de la
confianza existente sobre el sector en medio del futuro que viva Europa,
la política de desinversiones que está llevando a cabo el banco, “puede
que no cree un beneficio cuantificable de forma directa, pero podría
ayudar a aumentar la confianza de los clientes al sentir que el balance
de su entidad se encuentra más protegido y su banco en una situación
solvente”, asegura Malvar.
¿Ofrece Santander oportunidades de inversión?
Que el sistema financiero está en una de las peores
crisis que se recuerda, nadie lo pone ya en duda. Y es que tal y como
recuerda Marc Ribes, director de inversiones de Activotrade, “en los
últimos 5 años, las activos de los balances se han visto deteriorados a
causa de la pérdida de valor de los activos inmobiliarios, de los bonos
subprime y ahora de la cartera de bonos de deuda pública”. Y ante este
panorama, “las entidades financieras van a tener que recapitalizarse
para mejorar el ratio de solvencia, lo que a corto plazo puede ser
contraproducente para los accionistas”. Pero no cabe duda -continúa –
“que a medio plazo, los bancos que logren mantener un buen nivel de
liquidez saldrán reforzados para el próximo ciclo económico expansivo”.
“A medio-largo plazo, el saneamiento de su balance y
su enfoque hacia los negocios más estratégicos, sin duda, tendrá una
repercusión positiva sobre la cotización de Santander”, explica Paula
Hausmann, gestora de Agenbolsa, quien reconoce además que “la confianza
de los inversores sobre el sector se irá recuperando a medida que se
vaya incrementando la transparencia sobre la situación de cada entidad,
pudiéndose entonces hacer una valoración más ajustada de las mismas”.
No obstante, “nuevas correcciones provocadas
justamente por esta reestructuración del sector se convertirán en una
oportunidad de inversión atractiva con un horizonte temporal a medio
plazo”, apuntan desde Agenbolsa. Y haciendo un pequeño guiño a las
entidades más pequeñas, Hausmann cree que éstas “podrían continuar
mostrando mayores dificultades aunque, nuevas operaciones corporativas
totalmente necesarias en el sector, se convertirán también en un
catalizador”.
Desde Saxo Bank, Mariña Malvar comento que si se
observan “los descensos experimentados por Santander, no cabe duda que
estamos viendo al valor en unos niveles muy interesantes”. El título
-continúa- “se encuentra en mínimos, lo que siempre nos ofrece
posibilidad de corrección aunque sean a nivel técnico”. Además, habría
que “destacar que aún tras haber presentado descensos, el ratio P/E de
la compañía se encuentra a niveles aceptables y el Dividend Yield se
encuentra muy interesante”.
“Las previsiones son muy negativas para los próximos
meses”, reitera Covadonga Fernández, analista de Self Bank. “Pensamos
que la situación del mercado laboral español está lejos de haber tocado
techo con lo que la presión en márgenes debería continuar” apunta
Fernández, a lo que añade como obstáculos “la dificultad para
financiarse, la fuerte competencia doméstica y unas mayores exigencias
de capital”. Sin embargo, esta experta indica que “la visibilidad del
valor es muy reducida”, por lo que lo que se muestra “neutral” respecto a
sus acciones. …
veamos el aspecto técnico
Algo más negativo se muestra Luis Lorenzo, analista
de Dif Broker, quien considera que “a día de hoy, el goteo continúa a la
baja en las acciones de Santander, por lo que en el muy corto plazo
mientras el valor no supere la zona de los 6 euros, hay riesgo de buscar
los mínimos de 2009”. Si se quiere pensar en una recuperación del
valor, Lorenzo reconoce que “a medio plazo, Santander debería superar la
zona de los 7 euros”.
“Tanto en términos absolutos como relativos, la
tendencia de medio plazo de Banco Santander es estructuralmente
bajista”, afirma Óscar Germade, analista técnico de Cortal Consors. En
lo que respecta a corto plazo, el valor seguirá “lateral entre niveles
de 6,50 y 5 euros aproximadamente, del mismo modo que recomendamos
retrasar incorporaciones hacia niveles de 5 euros, sin descartar la zona
de 4,30 euros (el 150% Fibonacci, tramo de 6,5-5 euros). Por su parte,
“en niveles de 4,30 euros completaría un impulso bajista en 5
subtramos”, finaliza.
Catalina García de Sala de Inversión Españ