Según ha podido saber El Confidencial Digital de fuentes financieras, el documento elaborado por técnicos del Banco de España, y remitido con urgencia a los equipos económicos
del Gobierno y del primer partido de la oposición, tenía como objetivo
avisar a Zapatero y Rajoy de la necesidad de oponerse con toda firmeza a
las pretensiones de la UE de aplicar una quita del 20% a la deuda pública española, que se aprobaría en la reunión del Eurogrupo.
El Banco de España concluía que, si se realizaba esa quita del 20%, los bancos tendrían que realizar un ajuste por valor de 52.332 millones de euros. Unos requerimientos de capital de esa magnitud que dejarían al sistema financiero español en pérdidas y absorberían el 23% del patrimonio neto total de la banca.
BBVA y Santander, los más castigados
También advertía de que esa reducción del valor de la deuda soberana afectaría principalmente a los grandes bancos,
que, al poseer bonos, letras u obligaciones emitidas por el Estado,
necesitarían aumentar el capital para cubrir esas eventuales pérdidas.
Destacaba que el BBVA sería el banco español que más
sufriría el ‘golpe’ de Bruselas, ya que contabiliza 55.276 millones de
deuda pública, y la quita le obligaría a un ajuste de 11.055 millones.
Le sigue el Santander, con 46.019 millones, con lo que sufriría un ajuste del valor de 9.204 millones.
En tercer lugar se sitúa La Caixa, que, con una inversión en deuda de 35.463 millones, tendría que ajustar 7.093 millones de euros.
Alarma en Moncloa y Génova
Tras conocer las aterradoras cifras que manejaba el Banco de España, tanto el PP como el Gobierno acordaron un frente común ‘anti-Merkel’.
En círculos cercanos a Mariano Rajoy comentan que el líder de los
‘populares’ no está dispuesto a recibir como herencia, tras el 20 de noviembre, esta delicada situación del sector financiero que dibujaba el supervisor.
En ese momento, según las fuentes consultadas, Rajoy transmitió, de inmediato, al Gobierno que era trascendental para el país no ceder, bajo ningún concepto, a las presiones de la canciller alemana. Y que la resistencia debería protagonizarla el presidente Zapatero.
Aun más. Se considera imprescindible que Merkel reciba
el mensaje nítido de que la oposición española a sus pretensiones no
solo la plantea un presidente del Gobierno que está de salida, como es
el caso de Zapatero, sino que está respaldada por quién puede ocupar el sillón de La Moncloa en pocas semanas, así como por la inmensa mayoría del sector bancario español.
Se rechaza con firmeza toda justificación a una eventual quita, ya que, ni los bancos españoles han asumido los riesgos en deuda soberana que han adquirido franceses o alemanes en Grecia, ni la situación de España es comparable con la griega, ni los niveles de deuda soberana tienen nada que ver con la media de la deuda comunitaria.
Deuda a precios de mercado, pero solvencia de los bancos al 9%
Aunque todavía faltan por concretar muchos aspectos de la recapitalización, que deben decidirse en la cumbre que se celebra estos días en Bruselas, los principales bancos españoles, consultados por ECD, ya dan por hecho que el nuevo estándar de ‘core capital’ se establecerá en el 9%, una vez valorada la deuda pública que tengan en cartera a precios de mercado.
“A pesar de todo, la recapitalización es un escenario menos agresivo
que enfrentarnos a una quita de la deuda”, reconocen en una de las
entidades.
Los bancos también advierten de que la amenaza de los nuevos requisitos de solvencia no solo afectará a las grandes entidades, sino al conjunto de la banca europea
y, por tanto, española. Esto significa que las necesidades de capital
del sector serán muchísimo mayores de las estimadas hasta ahora.
Existe malestar con el Gobierno y el Banco de España
entre algunos de los principales banqueros. “El Gobierno español no ha
sabido posicionarse con fuerza en la UE ante este asunto, en defensa de
nuestros intereses”, se quejan en alguna entidad.
La forma de suavizar las necesidades de conseguir capital es que la Autoridad Bancaria Europea tenga en cuenta como parte del capital las provisiones genéricas ylos bonos convertibles. En las entidades españolas consultadas descartan totalmente la primera opción, a pesar de los intentos del Banco de España, aunque si esperan que se tengan en cuenta, al final, los convertibles que vencen este año o el próximo.