En conjunto, va a provocar un aumento del coste de la energía con un efecto negativo en el crecimiento mundial y en la inflación. ”Las empresas de energías alternativas saldrán beneficiadas, ya que las eléctricas buscarán un mix más diversificado. Igualmente las empresas fabricantes de aislamiento térmicos y optimización de consumos se verán beneficiadas”, señalan en Banca March.
El propio director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Yukiya Amano, señaló recientemente que, en medio de una peligrosa crisis radioactiva, se prevé una mayor demanda de energías verdes y gas. De hecho, en los últimos días, mientras los parqués se han visto inundados por números rojos, las firmas de energías limpias se han apuntado abultadas ganancias.
Jorge González, analista de Sabadell, explica que en el corto plazo van a ser las compañías con exposición de renovables en países como Alemania, cuyo objetivo es sustituir la energía atómica con la mayor celeridad y ya prevén el cierre de centrales, las que salgan más beneficiadas. Junto a ello, las empresas con plantas de ciclo combinado de gas y de carbón verán impulsada su producción o alargada su vida útil. Ello compensará parcialmente a valores como E.ON y RWE, que ya están siendo penalizadas por el cierre de centrales nucleares.
El experto aconseja tomar posiciones en Gamesa, al que confiere un precio objetivo de 8,20 euros, y en la portuguesa EDPR, con un valor justo de 6,77 euros, según la firma. Es decir, les da un recorrido alcista del 20% y del 18% respectivamente.